Por Ricardo Barbar


Cuando falta el agua por tubería uno, diez, veinte días, tratamos de recolectar agua como sea: buscamos manantiales o quebradas, contratamos camiones cisternas y abrimos pozos. La almacenamos en tobos, bidones y tanques para tener una reserva. La necesidad de almacenar agua supera la preocupación por su calidad. Aunque se vea cristalina, el agua puede causar enfermedades. Virus y bacterias se reproducen en ella si las condiciones son propicias. Como no se perciben a simple vista, los podemos ingerir.

Si se trata apropiadamente en plantas potabilizadoras, el agua que llega por las tuberías es apta para el consumo. En Venezuela, el agua tratada puede no ser potable.

Al menos 9,7 millones de venezolanos estuvieron sometidos a cortes formales en el suministro y recibieron 48 horas de agua corriente en promedio a la semana entre 2016 y 2017. Prodavinci analizó esos resultados en el especial Vivir sin agua. Cuando la vivienda no dispone de tuberías o se interrumpe el servicio, el agua se almacena en tobos y tanques y aumenta la posibilidad de que se contamine y cause enfermedades. Después de los apagones de marzo de 2019, la escasez de agua corriente se agravó.

La calidad del agua se percibe por su color, olor y sabor. El agua de pozos profundos y manantiales, aunque no esté turbia, debe ser potabilizada antes de consumirla o almacenarla.

La potabilización es un proceso diseñado por el hombre para asegurar que el consumo del agua no cause enfermedades. Es necesario filtrar y desinfectar el agua para destruir bacterias, virus, hongos, lombrices y protozoos (como la amoeba, que causa amebiasis). Hay virus y bacterias tan pequeñas que pueden pasar a través de los filtros. Se puede desinfectar el agua en casa utilizando métodos como cloración, ebullición o exposición solar.

Fernando Morales, químico de la Universidad Simón Bolívar con posgrado en Biología, explica que las enfermedades surgen cuando la concentración de microorganismos patógenos en el agua supera las defensas del cuerpo humano.

¿Qué pasa si se toma agua contaminada?

Dentro de las 10 principales causas de muerte en el mundo está la diarrea, una afección relacionada con el agua no tratada. Las enfermedades más comunes vinculadas con el agua son:

1. Por ingesta de agua contaminada: cólera, diarrea, fiebre tifoidea, hepatitis infecciosa.

2. Por insectos que se reproducen en el agua: malaria, dengue, chikungunya y zika.

3. Por organismos que están en el agua: por ejemplo esquistosomiasis, que surge cuando las larvas del parásito penetran la piel de la persona durante el contacto con agua infectada.

4. Por inhalación de aerosoles contaminados: legionelosis.

5. Por deficiencias de saneamiento e higiene del suelo: helmintiasis.

Para comenzar:

¿Cuáles son las normas sanitarias para almacenar y potabilizar el agua?

Cuando se almacena el agua en casa hay que eliminar los sólidos y luego desinfectarla para que se pueda beber y sirva para preparar alimentos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece:

1. Utilizar ropa limpia y lavar las manos con jabón antes de recolectar, clarificar o desinfectar el agua.

2. Filtrar el agua para separar los sólidos, reducir la turbidez y la presencia de agentes patógenos. Es ideal usar tela limpia de algodón (medias, franelas o un colador de café nuevo).

3. Desinfectar el agua por algún método casero: hervir el agua, utilizar radiación solar, ozono o cloro no jabonoso.

Es importante que el agua sea transparente. Los métodos de desinfección no potabilizan agua sucia ni potencialmente contaminada.

¿Qué debo hacer cuando almaceno agua?

1. Evitar sacar el agua con utensilios que no han sido lavados ya que pueden estar contaminados. Es ideal que los recipientes de almacenamiento tengan un grifo o tubo de salida que permita una extracción higiénica.

2. Utilizar recipientes que no tengan grietas.

3. Mantener los recipientes de almacenamiento cubiertos para evitar la reproducción de mosquitos, la proliferación de agentes infecciosos y la contaminación con heces de animales.

4. Tener cuidado al deshacerse de las sustancias utilizadas para la limpieza y desinfección de los tanques. Las aguas residuales deben descargarse en una alcantarilla o en un tanque séptico, no en ríos u otras fuentes de agua, ya que los materiales orgánicos y los altos niveles de cloro pueden matar peces y plantas.

5. No hacer la descarga de forma súbita porque puede causar erosión o inundaciones localizadas. Asegurar que el agua siga sin obstáculos hasta su punto de disposición final.

Métodos de desinfección de agua en casa

Hay varios métodos que se pueden utilizar para desinfectar y potabilizar el agua en casa. En orden de menos a más complejo:

Hervir el agua

Las bacterias proliferan cuando la temperatura del agua es cálida, por debajo de 50 grados centígrados. Hay bacterias resistentes al calor, pero la mayoría muere cuando la temperatura está por encima de 50 grados centígrados.

Las algas, protozoarios, hongos y parásitos mueren en temperaturas de entre 40 y 60 grados centígrados. Para asegurarnos de matar a estos agentes infecciosos, el agua debe alcanzar el punto de ebullición, cerca de los 100 grados centígrados. No es apta para este método el agua contaminada con heces, residuos industriales, mercurio, y otros contaminantes, y que tenga mal olor.

Método Sodis

El método Sodis (Solar disinfection) consiste en exponer el agua al sol para desinfectarla con radiación ultravioleta. Felipe Solsona y Juan Pablo Méndez, ingenieros sanitarios, explican que las ondas cortas de radiación ultravioleta atacan el ADN de los microorganismos y los virus y los destruyen. Este método no produce cambios físicos o químicos notables en el agua tratada. Cáritas Venezuela promueve la campaña Agua Segura con el método Sodis.

No es apta para este método el agua contaminada con heces, residuos industriales, mercurio, y otros contaminantes, y que tenga mal olor. El agua no debe estar sucia: los agentes patógenos se esconden detrás de las partículas de sedimento y los rayos UV no los alcanzan.

Al momento de exponer la botella al sol, asegúrese no esté tapada por sombras. Si el día está nublado, la botella debe estar en exposición solar durante dos días continuos.

Desinfección del agua con cloro líquido no jabonoso

La cloración es uno de los métodos más utilizados para desinfectar el agua. Consiste en añadir hipoclorito de sodio líquido no jabonoso, sin fragancia ni color. En su forma comercial se puede conseguir como lejía o cloro.

El cloro es un oxidante. Al entrar en contacto con el agua, oxida todo lo que encuentra: virus, bacterias y sustancias orgánicas como orina. De esta forma los destruye. Otros microorganismos, como protozoarios (amoebas) y helmintos (lombrices) son resistentes al cloro, pero no suelen estar presentes en agua limpia: el proceso de filtración permite retirar estos microorganismos resistentes.

Fernando Morales da un ejemplo de la reacción del cloro en las piscinas: el cloro destruye las células de la piel, por eso la reseca. Si una persona contagiada de hepatitis infecciosa entra en una piscina no clorada, es probable que quienes estén ahí contraigan la enfermedad.

Antes de usar cloro, hay que considerar su porcentaje de concentración. La etiqueta del producto debe informar este porcentaje. La concentración es importante porque con ella se calcula la cantidad de cloro que hay que añadir por litro de agua.

¿Qué cantidad de cloro se debe añadir al agua para desinfectarla?

Para completar el proceso de desinfección, se debe dejar que el cloro actúe por 30 minutos. Cumplido el tiempo, el agua debería tener un suave olor a cloro. De lo contrario, repita la dosis y deje pasar 15 minutos antes de usarla. En caso de que el agua tenga un sabor intenso a cloro, vierta el agua de un recipiente limpio a otro y deje reposar durante algunas horas antes de usar.

¿Por qué se debe esperar que el cloro actúe por 30 minutos en el agua?

Cuando el cloro oxida los microorganismos y sustancias orgánicas se reduce en el agua. Es decir que la cantidad de cloro que se añadió en principio al agua no será la misma luego de 30 minutos. Esa concentración de cloro que queda se le denomina cloro residual libre y es necesario para proteger al agua de una nueva reinfección. Cuando el agua está muy contaminada, las posibilidades de que no quede residual son más altas. La demanda de cloro depende del grado de contaminación del agua.

Según la OMS, se debe producir cloro libre residual de 0,2 miligramos por litro (mg/L) en circunstancias normales, y 0,5 mg/L en circunstancia de riesgo alto. La norma sanitaria venezolana indica que el agua procesada en las plantas de potabilización debería tener entre 0,3 y 0,5 mg/L de cloro residual en cualquier punto del sistema de distribución para considerarse potable.

¿El cloro es tóxico?

Fernando Morales explica que “el cloro es principalmente corrosivo, no tóxico agudo”. Puede irritar la garganta y los ojos, pero cuando se trata de miligramos de cloro la corrosividad es baja. El agua que contenga una cantidad mayor a 3-5 mg/L de cloro residual ocasionará rechazo de quien la bebe sin que existan consecuencias importantes para la salud.

En un manual realizado para la Organización Panamericana de la Salud, Felipe Solsona y Juan Pablo Méndez, ingenieros sanitarios, dicen que la probabilidad de morir por agua contaminada es mil veces mayor que la de morir de cáncer a causa de la ingesta de agua desinfectada con cloro. También, que el cloro fue introducido masivamente en el siglo XX y complementó los procesos de desinfección del agua incrementando 50% la esperanza de vida en países desarrollados.

Campañas de cloración en Caracas

El Laboratorio de Química Ambiental de la Universidad Simón Bolívar y la Alcaldía de Baruta promueven la desinfección del agua con hipoclorito de sodio. Las personas interesadas deben llevar un recipiente de plástico o de vidrio, con tapa y de 250 mililitros o más, a la Policía de Baruta en el sector Piedra Azul. También realizan operativos en otras partes de la ciudad. Las personas reciben un kit de cloro y una charla básica sobre desinfección del agua y prácticas sanitarias para evitar enfermedades que se transmiten por el consumo de agua no potable.

Para informarse de los próximos operativos en Caracas, puede seguir las cuentas de Twitter @fmoral1959, @campusb, @FCEUSB.

Filtros y ozonificación

Los filtros con generador de ozono potabilizan el agua a través de dos procesos: filtración y ozonización. Los filtros le quitan turbidez al agua y luego se desinfecta con ozonización. El ozono es un gas inestable que se descompone en el agua y destruye virus y bacterias. Actúa como el cloro porque oxida los microorganismos, pero no deja concentración residual. Hay filtros y aparatos que tienen incorporada la función del ozono. Fernando Morales explica que el ozono es un método que puede emplearse al final del tratamiento de agua: “No puedo ozonizar en Camatagua y enviar el agua porque queda desprotegida por el camino”.

Tabletas para desinfectar el agua

Es posible desinfectar el agua con tabletas o sustancias que contienen cloro, yodo, dióxido de cloro u otros agentes desinfectantes. Deberían estar disponibles en farmacias y tiendas. El producto contiene unas instrucciones específicas para desinfectar un volumen de agua, por lo que es necesario leerlas para garantizar que el método se aplique de forma correcta.

La Cruz Roja Venezolana ha hecho operativos en su sede de Caracas para entregar pastillas potabilizadoras y ha ofrecido charlas sobre cómo utilizarlas.

Recolección

Según la OMS, “el agua de lluvia está relativamente libre de impurezas, excepto las que capta de la atmósfera”. Puede contaminarse por el polvo que levanta el viento, por las hojas y los excrementos de aves y de otros animales; por insectos y la basura en los alrededores, techos y cisterna. También son contaminantes las partículas de la atmósfera, como el hollín de materiales en combustión.

La recolección de agua dependerá de la superficie donde caiga la lluvia. Fernando Morales, químico con posgrado en biología, da un ejemplo: si se dejara un pipote de 150 litros a la intemperie en la Universidad Simón Bolívar, se necesitaría casi un año para llenarlo. Por eso, para aprovechar este método se necesitan conductos que recolecten la mayor cantidad de lluvia desde superficies extensas y la encaucen hacia tanques o recipientes para almacenarla.

Las consideraciones de la OMS para la captación agua de lluvia son:

1. No almacenar el primer flujo de agua de lluvia porque remueve el sucio de los conductos. Esa primera caída de agua contiene altas concentraciones de agentes infecciosos. Disminuyen a medida que la lluvia continúa. Por eso, la contaminación de los conductos es menor en épocas de lluvia.

2. Limpiar regularmente el recipiente de recolección de agua de lluvia.

3. Colocar en la parte alta de los conductos mallas de alambre o filtros para evitar que caigan hojas y otros desechos en el recipiente de almacenamiento. Además, limpie regularmente los conductos para evitar que se obstruyan.

4. Un vez recolectada el agua, aplicar un tratamiento de potabilización (método Sodis, cloración o ebullición).

5. La lluvia no tiene minerales porque no ha estado en contacto con el suelo. Es recomendable añadir 0,5 gramos de bicarbonato de sodio o sal por cada litro de agua recolectado. En la práctica es la punta de una cucharadita. Otro método recomendable es su tratamiento con piedra caliza o carbonato de calcio.

Almacenamiento

¿Qué normas sanitarias deberían seguirse para el uso de las cisternas y tanques de almacenamiento?

La OMS indica que “los camiones cisterna deben reservarse normalmente para el transporte de agua potable. Antes de usarlos, las cisternas deben desinfectarse, mediante tratamiento químico o con vapor”. Los tanques de almacenamiento de agua que están en casa también deben ser desinfectados. Las cisternas o tanques domésticos no deben haber sido utilizados para cargar combustibles, aguas grises o negras.

¿Qué protocolos debo seguir para almacenar agua en cisternas o tanques?

Hay cuatro protocolos para almacenar agua en una cisterna o tanque: el vaciado, la limpieza, la desinfección y la eliminación del agua utilizada. Debe usar ropa protectora, incluyendo guantes, botas y máscara.

1. Vaciado: Si el tanque o cisterna está lleno, abra la válvula de salida de agua para hacer el vaciado.

2. Limpieza: Quite la tapa del tanque. Prepare una mezcla de agua caliente y jabón en polvo para limpiar todas las superficies del tanque. Vierta la mezcla y remueva el sucio con un chorro de alta presión o un cepillo duro de barrer. No deje residuos de detergente en las esquinas. Abra la válvula de salida mientras limpia.

3. Desinfección: Cierre la válvula de salida de agua del tanque o cisterna. Use cloro comercial no jabonoso. La cantidad de cloro para desinfectar se calcula con una fórmula que proporciona el Centro Panamericano de Ingeniería Sanitaria y Ciencias del Ambiente. El resultado dependerá del volumen del tanque y la concentración de cloro.

Fórmula para calcular la cantidad de mililitros de solución de cloro por cada litro

V= Vt (volumen del tanque) x 10 / porcentaje de concentración de cloro.

Por ejemplo, para un tanque de 1000 litros se debe añadir unos 3 litros de cloro de 3,5% de concentración.

V= 1000 litros x 10 / 3,5 = 2857 mililitros de cloro (aproximadamente 3 litros).

Para desinfectar el tanque, hay que llenarlo de agua a su máxima capacidad, calcular la cantidad de cloro y añadirlo. Siguiendo estos pasos también se desinfectan las tuberías y grifos de la casa o cisterna:

a) Cuando el tanque esté lleno con la solución de cloro, cierre la llave principal que deja pasar el agua de la calle a la casa para evitar que se mezcle con el agua clorada.

b) Abra todos los grifos y llaves de la casa o cisterna, y deje salir parte del agua del tanque. Cuando se perciba un olor fuerte a cloro, cierre los grifos.

c) Deje reposar el agua con cloro que quedó en el tanque durante al menos 12 o 24 horas. Esta agua no debe consumirse ni utilizarse para otro fin que no sea desinfectar. Cierre la llave de paso del tanque.

d) Vuelva a abrir la llave principal de la casa para que pueda tener agua mientras el tanque está desinfectándose.

4. Eliminación del agua utilizada: Cumplido el tiempo de reposo, cierre la llave principal del agua de la calle. Abra la llave del tanque y todos los grifos de la casa o cisterna para eliminar el agua con cloro por las tuberías y grifos. Vuelva a llenar el tanque o cisterna con agua limpia, déjela reposar durante 30 minutos y vacíe nuevamente. El tanque o cisterna estará listo para su uso. Llénelo nuevamente y agregue una gota de cloro por cada litro de agua para potabilizar. Deje reposar por 30 minutos. El tanque debe tener un ligero olor a cloro. Si no lo tiene repita la dosis y espere 15 minutos antes de consumir.

Nota: La limpieza y desinfección del tanque se debe hacer cada seis meses y no debe transcurrir más de un año entre cada operación.

¿Las mangueras y las bombas de agua se deben desinfectar?

La OMS indica que las mangueras y bombas utilizadas para el llenado y el vaciado del tanque deben ser desinfectadas. Este proceso debe hacerse mientras se desinfecta el tanque, ya que se utilizará la propia mezcla de agua con cloro que está almacenada.

Si usted tiene tanque con bomba de agua:

1. Encienda la bomba de agua.

2. Deje correr el agua con desinfectante que está en el tanque a través de la manguera y la bomba. Disponga la manguera para que el agua que se extrae regrese al tanque durante una hora aproximadamente.

3. Repita este proceso cuando el agua esté limpia. De esta manera la manguera y la bomba estarán listas para su uso.

Si usted no tiene bomba de agua:

1. Bloquee manualmente un extremo de la manguera y por el otro deje correr un poco de agua con cloro hasta llenar la capacidad total.

2. Manténgalo así por 12 o 24 horas.

3. Completado este proceso, desbloquee el extremo y vacíe la mezcla.

4. Conecte las mangueras a la salida del tanque y deje correr agua limpia. De esta manera las mangueras estarán listas para su uso.

Créditos:

Dirección general: Ángel Alayón y Oscar Marcano

Jefatura de investigación: Valentina Oropeza

Jefatura de diseño: John Fuentes

Dirección de fotografía: Roberto Mata

Jefatura de innovación: Helena Carpio

Texto: Ricardo Barbar

Investigación: Ricardo Barbar

Edición: Ángel Alayón, Oscar Marcano, Valentina Oropeza y Luisa Salomón

Infografía: John Fuentes

Producción digital: Helena Carpio

Fotografías por orden de aparición: Yuri Cortez | AFP, Cristian Hernández | AFP, Ernesto Costante | RMTF, Federico Parra | AFP

Asesoría técnica: Fernando Morales

Redes sociales: Salvador Benasayag