Falcón

El estado más seco

Una balsa-toma sustituyó la torre-toma colapsadas por los sedimentos en el embalse de Matícora. Foto de Gabriel Méndez

Una balsa-toma sustituyó la torre-toma colapsadas por los sedimentos en el embalse de Matícora. Foto de Gabriel Méndez

Un informe de julio de 1998 pronosticó que el embalse de Matícora quedaría completamente sedimentado en 2022. El ingeniero Luis Suárez, especialista en diseño de presas, sustentó la estimación en estudios que contrató el entonces Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables en 1993 para medir la acumulación de sedimentos en el fondo del embalse. Aunque se sabía que Matícora perdería la capacidad de almacenar agua, el gobierno de Hugo Chávez conectó el Acueducto Bolivariano a este embalse para suministrar agua corriente a 600.000 personas. Falcón fue el estado que recibió menos agua en 2016 y 2017, según los planes de racionamiento.

Con 180 kilómetros de tuberías, el Acueducto Bolivariano es el más largo del país. Es la segunda obra hidráulica de mayor envergadura en los últimos 20 años, después del Sistema Tuy IV en Caracas. Se invirtieron 450 millones de dólares y 7 años de obras. Pero la colmatación de Matícora impide que el agua llegue a los grifos de los usuarios del occidente falconiano y la Península de Paraguaná.

Hidrofalcón admitió que, pese a la inversión de “miles de millones de bolívares” en los sistemas que surten a Falcón, ningún municipio recibe el servicio de forma continua. “Son sometidos a esquemas permanentes de racionamiento, inclusive en épocas de lluvia”, indica un documento publicado a mediados de febrero de 2018. La hidrológica menciona la “falta de una política de investigación y desarrollo que soporte las decisiones gerenciales y técnicas de la hidrológica” y el “despilfarro y descontrol de los recursos financieros invertidos”.  

La construcción del Acueducto Bolivariano comenzó en 2003. Seis años después de que arrancaran las obras, el presidente Hugo Chávez dijo en una alocución, el 8 febrero de 2009, que los ingenieros de China Camc Engineering Co, Ltd (China CAMCE), la empresa encargada de ejecutar el proyecto, habían cuestionado la viabilidad de sacar agua desde Matícora:  

“Recuerdo que los chinos lo primero que me dijeron (...) fue que tenían que hacer una evaluación sobre el embalse, porque era tan viejo y tenía tanto sedimento que no estaban seguros de si (...) podía ser utilizable o utilizado para este sistema. El Acueducto Bolivariano de Falcón al final se logró, hubo que hacer un intenso trabajo técnico en el embalse”.

La presa de Matícora fue inaugurada en 1978 con una vida útil de 100 años para abastecer de agua potable a 19.000 habitantes de Mene de Mauroa y regar 3.000 hectáreas, según su ficha técnica. En 2010, el entonces presidente de Hidrofalcón, Alis Olivieri, dijo que la vida útil del embalse era de 35 años, tres décadas menos de lo que indicaba su ficha. Advirtió que los “niveles de turbiedad” de Matícora se incrementaron por la acumulación de sedimentos, pero aseguró que la operatividad del Acueducto Bolivariano estaba respaldada en estudios batimétricos “aprobados por el Ejecutivo”.

Los sedimentos se extendieron hasta la torre-toma del embalse, donde el acueducto captaba el agua. Aunque el contrato inicial preveía la construcción de una nueva torre-toma, se rehabilitó la que ya existía, con 43 metros de altura y ubicada en el estribo izquierdo de Matícora. Esta decisión, así como los cambios de diámetro de la tubería y la reubicación de las estaciones de bombeo, habían originado, hasta abril de 2006, “gastos de comisión” de 59.859 dólares y 352 días de retraso, según el informe de gestión de 2007 de la Contraloría General de la República (CGR).

En una evaluación de la primera fase del proyecto, la CGR indicó que existían “aspectos administrativos y técnicos que difieren de una sana administración y van en detrimento de las metas físicas del proyecto”.

Hidrofalcón publicó al menos 9 reportes sobre sedimentación del embalse desde que se terminó el Acueducto Bolivariano hasta 2017. El 22 de marzo de ese año, para conmemorar el Día Mundial del Agua, las autoridades inauguraron un sistema de captación superficial (balsa-toma) para reemplazar la torre-toma de Matícora, que fue inhabilitada por el exceso de sedimentos.  

Eulman Moncada, presidente del Colegio de Ingenieros del estado Falcón, opina que la solución para frenar el proceso de sedimentación es el mantenimiento y reforestación de las cuencas hidrográficas, a fin de que los árboles sirvan como mallas naturales que contengan el material sólido arrastrado hasta la represa.

Hidrofalcón también ha reportado desde 2012 al menos una veintena de roturas en el tramo submarino que atraviesa el Golfete de Coro. En el proyecto original la tubería era de acero, pero fue sustituida por plástico, según el Plan de Ordenación del Territorio de Falcón (2011).

Entre 2014 y 2015, se invirtieron al menos 83 millones de dólares (según la tasa de cambio oficial publicada por el Banco Central de Venezuela para la época) en reparaciones del cruce submarino. Sin embargo, no se resolvió el problema. En marzo de 2017, Hidrofalcón reportó 9 roturas en el mismo trecho.

Prodavinci solicitó una entrevista con Tulio Chávez, presidente de Hidrofalcón, pero no hubo respuesta hasta la publicación de este reportaje.